La relación entre las filiales de la Academia y la conducción encabezada por Diego Milito atraviesa un momento de máxima tensión. Los representantes cuestionan el manejo del área y apuntan contra Leandro Rodríguez Hevia.

El conflicto entre las filiales de Racing y la actual dirigencia sumó un nuevo capítulo. Desde distintos puntos del país manifiestan su malestar por el trato recibido y aseguran que, desde la llegada de Diego Milito a la presidencia, se profundizaron problemas que ya existían durante la gestión de Víctor Blanco. Uno de los principales reclamos tiene que ver con las diferencias en el vínculo del club con las filiales del Gran Buenos Aires y las del Interior.

La tensión también alcanzó al funcionamiento interno del Departamento de Filiales. Según informó Racing de Alma, el área fue perdiendo atribuciones mientras distintas tareas comenzaron a quedar bajo la órbita del Departamento de Socios. En ese contexto, Roberto Mazlat decidió desvincularse y expresó en una carta su disconformidad con la situación. Las filiales respaldaron su postura mediante un comunicado y reclamaron la renuncia de Leandro Rodríguez Hevia.

La disputa se suma a una serie de reclamos que las filiales vienen realizando desde hace meses por la pérdida de beneficios y espacios dentro del club. Entre ellos aparecen cuestionamientos por la gestión de socios, el acceso a entradas y la atención de los hinchas que viajan desde el Interior. La situación profundiza así un conflicto institucional que continúa abierto entre una parte importante de la estructura federal de Racing y la conducción encabezada por Milito.

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